1º premio en el VII CERTAMEN ESCOLAR DE CUENTOS ILUSTRADOS SOBRE EL AGUA

La semana pasada nuestra alumna Reyes Serrano Álvarez-Dardet ganó el 1º premio en el VII CERTAMEN ESCOLAR DE CUENTOS ILUSTRADOS SOBRE EL AGUA con su obra “La Leyenda del Agua”.

El certamen fue organizado por EMASESA y el tema central tenía que estar inspirado en el hecho histórico que este año se celebra, 500 años de la primera vuelta al mundo que realizó Magallanes y que partió del puerto de Sevilla, siendo el agua protagonista de esta gesta, vía de comunicación y canal de unión entre los pueblos.

La entrega de premios tuvo lugar en la Feria del Libro.

Compartimos con todos vosotros el cuento de nuestro alumna, para que disfrutéis tanto como nosotros.

¡Enhorabuena campeona!

 

LA LEYENDA DEL AGUA.                                                                              POR: QUEENS

Yo era un bebé cuando sucedió, pero me acuerdo perfectamente. Mi hermana que en aquel entonces tenía 7 años iba a una clase llena de niños alegres y divertidos, la clase era cuadrada, cuatro esquinas y cuatro paredes. En una de esas esquinas había una muñeca rubia, de pelo ondulado, piel clara y una mirada que siempre se dirigía al horizonte, es decir a la silla donde ponía “Clara, divertida y alegre”. Mi hermana se sentaba al lado de Clara, su mejor amiga, y siempre que miraban aquella esquina, donde se encontraba la muñeca, a la que llamaban Marigota, les entraba una sensación de tristeza, que intentaban quitarse al instante, mirando las tonterías de Mateo, un niño que siempre estaba feliz y haciendo gracias. Cuando yo iba a recoger a mi hermana, siempre me fijaba en la muñeca, daba la impresión de que quisiera ver a alguien por última vez. Entonces yo, como soy así de cotilla, quise investigar, pero claro, tú ahora lo piensas y dices ¿cómo una niña de 2 años va a conseguir algo? Pues sí, lo conseguí. Al día siguiente cuando fuimos a recoger a mi hermana, me llevé un bolsito en el que se guarda el peluche del perro de las barbies y fui corriendo (gateando rápido) a esa esquina donde nadie nunca iba y guardé la muñeca que era del mismo tamaño que yo en el bolso y me fui con mi hermana y le dije que esa tarde tocaba investigar. Justamente como todos los días de tres y media a cinco, nos metían a las dos en la habitación y nos obligaban a dormirnos, pero esa rutina que siempre nos suponía una disputa, nos ayudó y benefició por una vez, en los primeros 10 minutos nos hicimos las dormidas para no levantar sospecha y después, nos pusimos a inspeccionar a la muñeca, de arriba a abajo. A simple vista era una muñeca normal entonces, como éramos tan impacientes nos pusimos a jugar con ella, le cambiamos la ropita, bueno, lo intentamos, en una maniobra de estirar el vestido para que saliera la cabeza, cayó un papel al suelo, donde ponía, << Para Maribel, de Magallanes>>, esto solo lo pudo leer Marina, mi hermana, ya que yo no sé leer y todavía no es que tenga mucho interés, porque si no ¿para qué me serviría mi hermana?, bueno… que me desvío del tema.

Cuando mi hermana leyó lo que ponía me lo dijo y yo, como es evidente, le pregunté que quién era Magallanes, ya que como tenía dos años no tenía ni idea. Ella me contestó que no lo tenía muy claro pero que le habían contado que era un hombre muy valiente que dio la primera vuelta al mundo. Después de todas las explicaciones, me entró la vena investigadora y volví a inspeccionar la muñeca. Por primera vez me di cuenta de que tenía los ojos color azul mar, ese azul era como si las olas se balancearan sobre la pupila, que parecía un barco de madera de esos antiguos. En ese barco había una personita despidiéndose. Esos ojos daban la impresión de estar contando una historia. Se lo dije a mi hermana, pero ella me tomó por loca hasta que lo comprobó y se dio cuenta de que no estaba mintiendo.

Después, mi hermana se dio cuenta de que un pie de la muñeca se podía rotar para abrir algo como el tapón de una botella. Cuando lo abrió cayó un pergamino en el que había una carta que iba dirigida a Maribel, pero parecía que nunca había sido abierta. En la carta ponía:

                                         ————— Islas Filipinas ————— Marzo de 1521—————

Hola Maribel, ya sé que tu padre no quiere que hable contigo, pero yo no te puedo olvidar, cuando me dijeron que en poco tiempo te irías de vuelta a casa, me puse muy triste y nervioso y por eso te doy esto. No sé si lo llegarás a ver alguna vez pero yo tengo esperanza de que sí. En el fondo de la pierna de la muñeca hay una cuerdecita y si tiras de ella encontrarás una caja en la que se encuentra una frase que si pronuncias lento y apretando el anillo de perla rosa, volverás conmigo, dará igual donde estés, si lo pronuncias estarás conmigo.

Espero que quieras venir,

Besos,                                                                                                                                Magallanes.

Yo literalmente al segundo, le pregunté a mi hermana si podíamos hacer lo que ponía en la carta para conocer a Magallanes, ya que a mí me había caído bien. Mi hermana me dijo que sería mejor esperar al día siguiente para desaparecer solo en el tiempo de la siesta y que papá y mamá no se dieran cuenta y no se preocuparan. Ya solo quedaban 10 minutos para que vinieran a despertarnos, así que guardamos las cosas dentro de la muñeca y la metimos en el cajón entre las demás muñecas. Nos metimos en la cama y después de más o menos 5 minutos llegaron a despertarnos. La tarde transcurrió normal y por la noche estábamos impacientes de que llegara el día siguiente a la hora de la siesta.

Dormimos mucho y bien y yo soñé con encontrarme con Magallanes y darle la muñeca para que la hiciera sonreír.

A la hora de la siesta del día siguiente sacamos la muñeca del cajón, le giramos la pierna y le sacamos la cajita, cogimos el pergamino para recordar las instrucciones y por fin empezamos. Nos dimos las manos y cada una cogió el anillo por un lado, leímos la frase lentamente <<Gracias al agua estoy aquí, el agua es imprescindible para la vida>> cerramos los ojos y al instante sentíamos una brisa agradable en la cara y un olor a mar que me recordó al verano. Abrimos los ojos y nos encontrábamos en la cubierta de un barco en medio del mar, detrás de unas cajas de botellas de agua. Intentamos que no se dieran cuenta de que estábamos allí, y empezamos a andar rápido por el barco hasta llegar a la puerta de una habitación donde ponía “Magallanes”, al ver este nombre llamamos a la puerta y nos abrió un hombre que se extrañó al tener que inclinar la cabeza hacia abajo para poder ver quién había llamado a la puerta. Yo pregunté que si se encontraba Magallanes en aquel momento y él respondió que era él mismo. Él nos preguntó que qué queríamos y mi hermana le dijo nos habíamos topado con aquella muñeca, que habíamos encontrado la carta que él había escrito para Maribel y que habíamos viajado en el tiempo para poder conocerle. Magallanes, con una expresión de sorpresa nos dijo que cómo habíamos encontrado la muñeca y yo le respondí la verdad, que estaba en la clase de mi hermana.

Magallanes nos dijo que era muy importante que esa muñeca sonriera, ya que sino sonreía cada vez habría menos agua y él me contestó <<Si no hubiera agua en el mundo, tú y yo no estaríamos aquí, las plantas se morirían, los animales también e imagínate lo importante que es el agua para los peces, ya que viven en ella>>. Yo en ese momento lo comprendí y ahora sé que en verdad eso solo son unas de las razones.

Yo le dije a Magallanes que qué podíamos hacer para que sonriera la muñeca y él me contestó, <<Hay que llevársela a Maribel, a Sevilla, cuando yo comencé este viaje y decirle que es de mi parte. Yo no os puedo acompañar, pero os explicaré lo que tenéis que hacer>>. Yo le contesté que me parecía bien pero que qué tendríamos que hacer y ahora nos lo explicó <<En Sevilla, yo desde el barco me despedí de Maribel y esa es la imagen que se ve en los ojos de la muñeca, lo que tenéis que hacer es traer a Maribel, porque cuando ella sonría, la muñeca sonreirá y el agua no disminuirá>>. Vale- Respondió Marina. ¡Nos vamos! – Dije yo, estaba impaciente.

Nos fuimos a la ventana de la habitación, a la luz y pronunciamos las palabras, pestañeamos y ya estábamos allí. Buscamos con la mirada a Maribel, una mujer que supuestamente estaba diciéndole adiós desde lejos a Magallanes, que estaba en un barco.

Por fin la encontramos. Nos dirigimos hacia ella, explicamos la situación y le entregamos la muñeca. En apenas 15 minutos, ya habíamos vuelto con Magallanes.

Ya todos juntos, Magallanes nos explicó lo que debíamos hacer, lo mismo pero sin el anillo. Ejecutamos al fin la acción y a la muñeca se le esbozó una sonrisa por arte de magia. Ya teníamos claro que el agua no iba disminuir, pero había que seguir cuidándola.

Nosotras, ahora nos despedimos y volvimos a casa, Magallanes nos había dicho que teníamos que volver a llevar a la muñeca a la clase y ponerla en vez de en esa esquina, en frente de la ventana mirando al sol, para que en sus ojos se viera oro derretido moverse como agua y que mantuviera esa sonrisa necesaria para mantener el agua en el mundo. Mi hermana al día siguiente lo hizo y la muñeca no volvió a estar sola.

FIN

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